Muchos despachos consideran que deba utilizarse como primera o segunda opinión. Nosotros nos mostramos más cautos al respecto.

Muchos despachos consideran que deba utilizarse como primera o segunda opinión. Nosotros nos mostramos más cautos al respecto. Recomendamos el uso de internet para este cometido para resolución de consultas generales, salvo que el despacho la le esté llevando el asunto o tenga toda la documentación necesaria para resolverlo con unas mí­nimas garantí­as.
Como primera opinión, resulta, a nuestro parecer, poco aconsejable. Salvo excepciones, la resolución de una consulta necesita de una información que el cliente puede obviar, ya sea por desconocimiento o por imposibilidad debido el medio usado.
Como segunda opinión quizá sea, incluso, menos recomendable, pues el letrado que le haya aconsejado previamente lo habrá hecho en atención a unos documentos, entrevistas y antecedentes que, por los motivos anteriormente expresados, no se facilitan al receptor de la consulta por email.
La complejidad del mundo jurídico nos lleva a recomendar las consultas a través de internet para resolver dudas generales (por ejemplo: ¿qué es el concurso de acreedores? ¿hace falta que acuda a tal juicio con abogado y procurador?), para determinadas dudas muy concretas pero que no necesiten un estudio complejo y documentado del asunto, o consultas que no tengan demasiada transcendencia y no necesiten una respuesta urgente.

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