CUANDO LA RAZÓN NO ESCUCHA NINGÚN CORAZÓN

Acudimos estos días mudos, a oleadas de personas, miles de mujeres, niños, hombres, ancianos, todos ellos exhaustos tras miles de kilómetros de agónica huida, culminando el fin de su viaje en vallas, hacinamiento, naufragios, expoliación o muerte. Y ¿qué está haciendo Europa?, ¿que hacemos nosotros ante semejante barbarie?, ¿qué hacen nuestros gobiernos y los gobiernos comunes europeos para poner solución a este problema?, acaso ¿no sabían ellos qué era lo que podía ocurrir con el recrudecimiento de los conflictos bélicos sobre todo en Siria?

Sin duda, resulta escalofriante cómo miles de personas se hacinan de trenes encerrados en una estación esperando un viaje a ninguna parte, un viaje que no ocurrirá después de haber podido superar a la muerte para llegar hasta ahí.