En uno de esos incomprensibles arrebatos que nos dan cuando lo primero que oímos es récord histórico, acompañado de «deuda», «prima de riesgo» o «caída de bolsa», me he dado cuenta de lo desagradecido que soy, ¡que somos!, en general.
Puede no sea a lo que estamos acostumbrados, pero los gobiernos del mundo están consiguiendo que todos tengamos conciencia de la situación real, de cuáles deben ser nuestras preferencias vitales, y qué coño significa «prima de riesgo» y para qué me bombardean con la bolsa por aquí y el crédito por allá. Sigue leyendo