La presión de los medios

Vivimos rodeados de información. Información que obtenemos de diversas fuentes, buenas o malas. Son las usadas, y en la mayoría de casos nos dejamos llevar sin si quiera plantearnos de dónde viene toda esa información. Y es que, cuando vamos en el coche oímos la radio; cuando estamos en casa, vemos la televisión; y, si nos ponemos delante del ordenador, casi seguro que navegaremos y nuevamente tendremos acceso a contenidos. Entre todas estas actividades tan cotidianas nos formamos ideas de lo que pasa en nuestro entorno. Mayor o menor, dependiendo de nuestro modo de vida. Todo este conjunto de cosas hacen que nos formemos las opiniones que luego intercambiaremos en cualquier tipo de conversación. Y es justo en este punto donde ya emitimos una versión distorsionada, pues nuestras opiniones no han tenido una fundamentación en su gestación, cuanto menos mínima, para poder ser consideradas.

Sigue leyendo