Esta información va dirigida a todos aquellos que en algún momento se han visto o se van a ver enfrentados a la difícil situación de decidir por ese familiar que ya es incapaz de regir su persona y sus bienes.
Estamos en la era de la longevidad. Nuestra esperanza de vida es sensiblemente superior a la de hace veinte años. Vivimos más de ochenta años pero nuestro cuerpo, y lo que es más importante, nuestro cerebro no está preparado para tal hazaña, por lo que tendremos que prestar atención a los siguientes contenidos.
